El cultivo de banano (Musa sp.) requiere de un gran volumen de agua durante todo su ciclo productivo con vista a lograr mantener su gran área foliar a partir de un óptimo ritmo de emisión floral, el cual oscila entre siete y nueve días, de esta forma se garantizan plantas con mayores diámetros de seudotallos que contribuirán a una mayor fortaleza de ellas ante el embate de rachas de vientos y al peso de los pesados racimos, sobre los cuales actúa la fuerza de gravedad, que en gran medida este factor conjuntamente, con la velocidad del viento, las dificultades con el anclaje por daños en el sistema radical y por un excesivo ablandamiento producidos en los suelos tras varios días con intensas lluvias producen la caída de las plantas.

Las necesidades de agua por el plátano

Este cultivo presenta altos valores de evaporación anual, los cuales llegan a los niveles desde 1500 mm hasta 1800 mm (1500-1800 m.ha-3) por mes con valores diarios que oscilan entre 4 y 8 mm por día según las condiciones en que se desarrollan, el clon y el clima. Las necesidades de agua anualmente en estas plantas varían desde 1200 mm en las zonas tropicales húmedas hasta 2200 mm en las tropicales secas, aspecto que influye directamente el método de riego empleado para la realización de dicha actividad. Debido a que las musáceas tienen un área foliar extensa, consumen cantidades grandes de agua. Una planta con un área foliar permanente de 14 m2, se estima un consumo diario de 26 litros de agua en días soleados, 17 litros en días seminublados y entre 2,5 – 10 litros en días completamente nublados. Un cultivo de plátano con 1500 plantas.ha-1 y un índice de área foliar igual a 2,1, consume en un mes 1170 m3.ha-1 de agua, en ambientes soleados y 765 m3.ha-1 en condiciones de nubosidad intensa permanente (Cayon, 2004).

Influencia del riego sobre el crecimiento y el rendimiento del cultivo

El banano requiere un suministro de agua abundante y frecuente; el déficit de agua, influye en forma negativa sobre el crecimiento y el rendimiento del cultivo. El período de establecimiento y la primera fase del período vegetativo, determinan el potencial de crecimiento y de fructificación; siendo esencial durante este período un suministro adecuado de agua y suficiente de nutrientes. Las plantas de bananos y plátanos que gran parte de su ciclo vegetativo han estado sometidas a grandes períodos de seca se afectan fisiológicamente con un marcado impacto en aspectos entre los que se destacan, una significativa disminución de la actividad fotosintética, la conductancia y en menor medida el nivel de transpiración. Impacto del estrés hídrico en la actividad fotosintética, la conductancia y medida transpiración.

Factores Con Estrés Sin Estrés Hum. Rel. Baja (<53%) Hum. Rel. Media (54%-61%) Hum. Rel. Alta (>62%)
Fotosíntesis (μmol CO2 m-2s-1) 30,6 15,8 19,9 35,0 14,8
Conductancia (mol m-2s-1) 0,2 0,1 0,2 0,2 0,1
Transpiración (mmol H2O m-2s-1) 3,6 3,0 4,6 3,5 1,8

Desde el punto de vista morfológico existe una marcada disminución del ritmo de emisión de hojas, aspecto que conjuntamente con la disminución del área foliar por la acción de enfermedades como la Sigatoka negra inciden en una marcada reducción del área fotosintética activa, lo que a su vez puede incidir en el número de flores, en el número de manos y en el peso de los racimos. Estas plantas, se caracterizan por presentar seudotallos delgados, reducido número de hojas, espacios pequeñas entre las inserciones de los pecíolo con la vaina con respecto a la hoja más próxima, a su vez se produce un estrechamiento de la parte superior lo cual provoca en ocasiones la obstrucción de la salida al exterior del esbozo floral, dando lugar al alargamiento del periodo vegetativo. En los casos más extremos se observa que se producen rajaduras en los seudotallos por donde logra salir la bellota. Por su parte en las plantas afectadas por un estrés hídrico en el seudotallo se pueden observan un gran número vainas fuertemente adherida las cuales permanecerán allí hasta quedar totalmente seca. Sin embargo en condiciones óptimas de régimen hídrico en la planta se produce la separación de las vainas del seudotallo en la medida en que las hojas comienzan a ser menos eficientes.

Frecuencia de riegos

La frecuencia con que se realizaran los riegos dependerá fundamentalmente del tipo de suelo en que se encuentre ubicada la plantación. En cuanto a este último aspecto se tendrá en cuenta el grado de retención de agua, aspecto este estrechamente vinculado a las características físicas propias del suelo, así como la época del año. En el caso de los suelos rojos se regará con un intervalo de tres a cinco días, mientras que en los suelos pardos esta actividad será realizada entre siete y 10 días, este intervalo de riego varia en la etapa de frecuentes lluvias, con vista a lograr la reposición del agua extraída por el cultivo y con ello mantener un nivel de agua nunca menor del 70% disponible para las plantas. La tendencia de las plantas de banano es a reducir la transpiración bajo condiciones de estrés hídrico, aspecto que puede ser considerado como un indicio de un mecanismo de resistencia a la sequía, asociado a otros que la planta posee para economizar agua, ya que ésta especie presenta una gran superficie transpirante (Tai 1977; Robinson y Bower, 1988). En la práctica las plantaciones de banano que no cuentan con sistemas de riego, requieren alrededor de 150 mm mensuales de precipitación (1500 m3.ha-1) para satisfacer las necesidades hídricas. Por tanto si no existen sistemas de riego en las áreas con este cultivo lo ideal para plantaciones es un nivel de precipitaciones medias de 2000-2500 mm por año, bien distribuidas, aunque el plátano crece frecuentemente con menos lluvia. En zonas y épocas en que la precipitación o el agua almacenada en el suelo sean inferiores a 5 mm.día-1, es necesario aplicar riego suplementario. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el consumo de agua por las plantas de plátano es variable, porque ni la radiación solar ni el área foliar permanecen constantes (Belalcázar et al. 1991).

Características, dificultades y ventajas según sistema de riego elegido

Riego por Gravedad

Consiste en aplicar agua a través de conducciones hasta cada hilera de plantas de plátanos y/o bananos. Los requerimientos para establecer este sistema son los siguientes:

  • Terrenos bien nivelados.
  • Disponibilidad de un personal experimentado para conducir el agua y realizar los tranques necesarios.
  • Adecuada disponibilidad de agua en la fuente de abasto.
  • No debe ser utilizado este sistemas en suelos de textura arenosa o franco arenosas para evitar pérdidas elevadas de agua o arrastre de suelo dejando al descubierto parte del sistema radical más próximo a la superficie.

Limitantes y daños que ocasionan los sistemas de riego por gravedad:

  • Baja economía del agua
  • No hay regulación de la entrega
  • El agua se pierde con facilidad, pues el volumen que se mueve por la superficie del este es muy superior con respecto a la capacidad de infiltración
  • No pude ser aplicado en todo tipo de suelo estando limitado por la topografía y textura de estos
  • Estos sistemas de riego son responsables de pérdidas considerables de superficie de capa arable por la erosión ocasionada por el arrastre de las aguas en dependencia de la velocidad alcanzadas por las mismas en función de la pendiente del terreno
  • A través de este sistema no es posible realizar la fertirrigación

Entre las ventajas con que cuenta los sistemas de riego por gravedad encontramos el bajo costo de inversión que este requiere. Para las áreas que se riegan con este sistema, necesitaran tener en cuenta los presentes aspectos:

  • En los suelos rojos se planificaran no menos de tres riegos mensuales en los meses que comprende el periodo seco (noviembre febrero) y no menos de cuatro riegos mensuales durante los meses comprendido de marzo a mayo.
  • En los suelos oscuros fundamentalmente Pardos se planificaran no menos de dos riegos mensuales durante los meses de noviembre a febrero y no menos de tres riegos en el mes en el periodo comprendido entre marzo a mayo.
  • En el resto del año para todos los suelos el riego estará en función de los intervalos y volumen de lluvias caídas, siendo de necesario regar en suelos rojos al transcurrir 10 días con respecto a la última lluvia y en suelos oscuros (Pardos) a los 15 días.
  • Previo a la ejecución de cada riego, será necesario la revisión y adecuación de toda la red parcelaria (Zanjas, zanjillos, bandas, surcos, etc.) con vista a lograr una buena uniformidad, mayor productividad de los trabajadores y ahorro de agua.

En la construcción de los zanjas o zanjillos por donde el agua correrá, se deberán confeccionar en los primeros días de realizada la plantación dado a que las raíces de los plátanos y bananos aun en esa etapa son muy pequeñas. Pues el sistema radical de estas plantas se encuentran ampliamente distribuidas muy próximo a la primeros 15 cm de la superficie y puede ser afectado con los implementos utilizados, al ser confeccionada la red de canales provocando la ruptura de parte del sistema radicular de la planta. Sin embargo si durante el proceso de crecimiento de la raíz, esta encuentra a su paso una desviación de la superficie de suelo esta cambiara su rumbo de forma tal que bordeara el desnivel sin que por ello esta tenga que salir a la superficie exterior del suelo.

Riego por aspersión

Es un sistema muy utilizado por su simplicidad, este comprende varias técnicas, entre ellas la que se realiza por encima de la hoja y la realizada por debajo del área foliar o follaje, las máquinas que giran alrededor de un pivote central o utilizando diferentes anales de descarga. En los sistemas de aspersión más sofisticados con que cuentan nuestras empresas agrícolas se destacan las máquinas de riego de pivote central y frontales. Estos equipos son utilizados para plantaciones extensas que superen las 20 Ha.

Ventajas del riego por aspersión

Humedecen de forma total el terreno, dando lugar a un microclima favorable a las plantaciones, contribuyendo tanto al desarrollo del sistema radicular como a utilización de la mayor parte del agua del suelo. Algunos de los sistemas más comúnmente utilizado no es de alta complejidad de manipulación de sus componentes. En los sistemas de pivote central con vista a lograr mayor eficiencia y calidad en la actividad es de requisito fundamental, el aseguramiento en la entrada de la máquina y el adecuado ajuste de la marcha para de esta forma lograr garantizar la aplicación de la norma parcial que requiere el cultivo.

Frecuencia de riego dado a las características del suelo

  • En suelos oscuros (Pardos):

Se recomiendan la aplicación de tres riegos mensuales de 350 m3/horas cada uno sobre los meses comprendidos de los meses de noviembre a febrero y cuatro riegos mensuales con la misma norma en los meses de marzo, abril y mayo, hasta el comienzo de las lluvias primaverales, a partir de este periodo se efectuaran algunos riegos, solo ante la ausencia de las lluvias por más de 10 días.

  • En los suelos rojos

Se recibirán cuatro riegos en la entre la etapa noviembre – febrero y seis riegos en la etapa comprendida de marzo a mayo.

Riego localizado

Este sistema de riego es la manera más efectiva y económica de suministrar a la plantación de plátanos agua y nutrientes. Con éste se logra mantener la humedad solamente en el área donde se desarrollan las raíces, lográndose de esta forma una mayor eficiencia, aprovechamiento y se reducen por tanto las pérdidas de agua haciendo una mayor economía de este preciado líquido. El sistema será más eficiente siempre y cuando:

  • El diseño hidráulico utilizado sea el más adecuado.
  • Se mantenga en valores adecuados y uniforme la presión en cada punto del sistema. (La presión no debe exceder del 10% de la presión de operación).
  • Óptimo desempeño mecánico de los emisores, de forma tal que aseguren tasas de flujos constantes.

La utilización de agua con alta calidad, de forma tal que no dé lugar a obstrucciones, factor este responsable de la disminución de la uniformidad en los sistemas. Por lo que la utilización de aguas que contengan desechos orgánicos, partículas minerales, precipitados químicos y el desarrollo de micro-organismos dentro del sistema darán al traste con seguridad a posibles obstrucciones en el sistema. La cantidad de agua a reponer en cada irrigación esta en dependencia de factores como:

  • Capacidad de retención del suelo
  • El contenido de agua del suelo en los momentos del riego.
  • El volumen de suelo mojado por emisor, siendo el único que puede modificare con la irrigación.

Con los goteros, el volumen de suelo mojado es muy pequeño lo que proporciona reservas limitadas de agua y nutrientes a las plantas, esto significas normas bajas de riego pero aprovechados por el cultivo más eficientemente. Con los micro aspersores se logra mojar un mayor volumen por lo que se amplían las reservas y por tanto se reduce la frecuencia pues se aumenta la norma. Por tanto como se puede observar manteniéndose constante el resto de los factores, el manejo del riego depende principalmente de los emisores empleados. La aplicación de más agua de la que pueda retener el suelo en la zona explorada por las raíces, no solo contribuye a desperdicio de ésta, sino además se pierde fertilizante aplicado a través de la fertirrigación, sino que facilita la lixiviación de sustancias químicas contribuyendo así a la contaminación del manto freático. Dado a las características o exigencias del cultivo en las áreas con riego localizado tendrán que realizar:

  • Riegos diarios de dos horas de duración, durante los meses de noviembre a febrero y de 2,5 a 3 horas durante el periodo comprendido marzo a mayo, con vista a satisfacer las demandas máximas presentes en las plantas.
  • Durante el periodo comprendido como seca en función de la demanda del cultivo (noviembre-mayo) en que las precipitaciones son escasas, solo se detendrá la programación de riego siempre y cuando las lluvias mayores de 25 mm y que superen la norma de riego.
  • Durante los meses de lluvias frecuentes (junio-octubre) gran parte de las necesidades hídricas de las plantaciones se encuentran cubiertas, no obstante a ello, será necesario programar y efectuar el riego siempre que ocurran tres o más días consecutivos sin lluvias.

Fuente: ecured.cu