La semilla es el producto final de los programas de fitomejoramiento, los cuales serán exitosos solamente cuando ese producto final pueda llegar y sea efectivamente utilizado por los agricultores. Lamentablemente, este concepto no es comprendido por muchos programas de fitomejoramiento, como queda en evidencia por el hecho de que en los trópicos solo un pequeño porcentaje del área sembrada con maíz está cubierta con variedades mejoradas o híbridos (ver capítulo Consideraciones generales sobre el mejora-miento del maíz en los trópicos). También es significativo que algunos programas de fitomejoramiento hayan sido denominados Proyectos de mejoramiento de semillas, para enfatizar la importancia de estas.

La importancia de las semillas es algo que nadie discute. Son reconocidas como el insumo básico y mas importante para todos los cul-tivos. Además, son el insumo mas económico ya que todos los otros insumos agrícolas -agua, fertilizantes, pesticidas y herbicidas, maquinaria, mano de obra- pueden ser mucho mas costosos. El retorno de todos esos otros insumos está directamente influenciado por el insumo básico que son las semillas. Las semillas de buena calidad han jugado un papel importante en la revolución verde y han mostrado significativos incrementos de la producción donde estos han ocurrido. En la década de 1960, la India demostró que la lucha contra la escasez crónica de alimentos podía ser ganada con la importación/ayuda de semillas en lugar de la importación/ayuda de alimentos. La importación en gran escala de semillas de variedades de alto rendimiento de trigos enanos desde México comenzó la revolución verde en la India (Hanson, Borlaug y Anderson, 1982; Swaminathan, 1993; Paliwal, 1997). Es difícil creer que aun en los ambientes agrícolas tropicales menos desarrollados haya agricultores que no comprendan la importancia de las buenas semillas. A pesar de ello, es un hecho real que en menos del 40% del área sembrada con maíz en los trópicos se usan semillas mejoradas. La razón ineludible para la no aceptación y el no uso de semillas mejo-radas de maíz en los trópicos por parte de los agricultores, es que las semillas mejoradas no son consideradas como tales para satisfacer sus necesidades y por lo tanto, no son acep-tables y/o que además que el sistema de producción y abastecimiento de semillas no tiene la posibilidad de entregar semillas mejoradas a los agricultores. Lamentable-mente, ambas situaciones son predominantes en el cultivo del maíz en los trópicos. El desarrollo de variedades e híbridos superiores aceptables para los agricultores ha sido discutido en los capítulos anteriores que se refieren al mejoramiento del maíz. En este capítulo se tratarán los sistemas de producción y abastecimiento de semillas.

En los ambientes templados casi el 100% del área sembrada con maíz está cubierta con semillas de híbridos. Estos se basan en varias combinaciones tales como dobles cruzas, cruzas de tres vías o cruzas simples. En con-traste con esta uniformidad de los tipos de semillas que son requeridos en los ambientes templados, los agricultores en los climas tropicales utilizan una gran diversidad gené-tica; esto hace que los sistemas de producción de maíz en los trópicos sean mas complejos. Dentro de los maíces de polinización abierta se encuentran las razas nativas, las variedades de los agricultores, las variedades de polinización abierta, las compuestas y las sintéticas. Entre los híbridos hay varias combinaciones parentales de líneas endocriadas, de líneas x variedades y de varie-dades solamente (ver capítulos Mejoramiento de maíz por selección recurrente, Mejora-miento del maíz híbrido y Mejoramiento para resistencia a los estreses abióticos). Las semillas de las razas nativas y las semillas de las variedades que conservan los agricultores no son manejadas dentro de ningún esquema organizado de producción de semillas: los agricultores producen, conservan y usan sus propias semillas. Aún así, este sistema no organizado de producción de semillas puede ser mejorado capacitando a los agricultores para hacer un mejor trabajo de selección y mantenimiento de sus variedades y semillas (Sharanjit y Douglas, 1992).

Es, sin embargo, materia de discusión, si se deberían canalizar esfuerzos y recursos en esta dirección o si se deberían dirigir a fortalecer los sistemas organizados de producción de semillas de modo que semillas de buena calidad de variedades de polinización abierta y los híbridos puedan ser producidos y puestos a disposición de los agricultores. Las variedades de polinización abierta son mas fáciles de desarrollar y mantener; su produc-ción de semillas es relativamente simple y mas económica y, por lo tanto, el costo de la semilla es menor que el de la semilla de los híbridos. Los agricultores, en todo caso, pueden con-servar sus propias semillas para la siguiente estación y de este modo reducir su depen-dencia de los sistemas organizados de producción de semillas que, en muchos casos en los países en vías de desarrollo, pueden tener una oferta errática. Las prácticas de manejo de los cultivos y los insumos necesarios para el cultivo de variedades de polinización abierta son similares a aquellas de las razas nativas y de las variedades de los agricultores. Por otro lado, la adopción y el intercambio entre agricultores de las variedades de polinización abierta son mas simples y pueden dar lugar a una mayor cobertura del área de siembra. Esto explica porque las variedades de polinización abierta son nece-sarias en muchas zonas maiceras de los trópicos, a pesar del mayor potencial de rendimiento que ofrecen los híbridos. Las estadísticas sobre el uso de semillas mejoradas en los países en desarrollo presentan una paradoja; alrededor del 81% del área en los ambientes tropicales es sembrada con varie-dades de polinización abierta, mejoradas o no; solo 20% de esta área es sembrada con variedades mejoradas. El área sembrada con híbridos es casi la misma -19%- que la sem-brada con variedades de polinización abierta.

El sistema de producción y distribución de semillas de híbridos, que está sobre todo bajo el control del sector privado, está mejor organizado y es mas eficiente que el sistema para las variedades de polinización abierta, que está, en general, en manos del sector público. Los híbridos se usan especialmente en ambientes con abundancia de agua o bien irrigados, los que son mas productivos pero que representan un pequeño porcentaje del área de producción de maíz en los trópicos; por otro lado, las variedades de polinización abierta se cultivan en áreas con menor seguridad hídrica, las cuales representan la mayor área del cultivo de maíz en esas zonas. Algunas variedades de polinización abierta se comportan tan bien como los híbridos en zonas con potencial de producción de maíz por encima de la media, y se siembran en áreas mucho mayores que cualquier híbrido; por ejemplo, las variedades BR-106 en Brasil, ICA-156 en Colombia, INIAP-526 en Ecuador, Marginal 28 en Perú y Swan-1 en Tailandia (Shivaji Pandey, com. pers.). La conclusión inevitable es que en los ambientes tropicales son necesarios sistemas de semillas eficientes que abarquen un amplio espectro de la oferta, desde las variedades a los híbridos.

La tecnología de producción de semillas híbridas que se ha desarrollado para las zonas templadas, ha sido fácilmente transferida a la producción de semillas en las zonas tropicales. La tecnología de producción de semillas de variedades no ha sido necesariamente muy refinada, y en muchos casos sus semillas son producidas solo con tanto cuidado como es producido el grano comercial. En el caso del maíz híbrido, donde está involucrado mas de un parental, estos deben ser cruzados cada año para producir semillas. En el caso de las variedades de polinización abierta, solo un progenitor participa en la producción de semillas, proceso que muchas veces se denomina multiplicación, como en el caso de otros cultivos autógamos. Sin embargo, la producción de semillas de variedades de polinización abierta merece mas cuidado y atención que la simple multiplicación, en razón de la polinización cruzada de la especie. Los sistemas de producción de semillas para variedades e híbridos, en el caso de los maíces tropicales, deben ser desarrollados y mejo-rados. El área cubierta con materiales mejo-rados y semillas de calidad, tanto de variedades como de híbridos, debe ser incre-mentada para permitir mejorar la productividad de los maíces tropicales y así obtener mejores y mas rápidas ganancias.

Existe abundante bibliografía publicada sobre los distintos aspectos de la producción de semilla de maíz. Algunas de las publica-ciones hacen referencia especialmente a las condiciones de los países en vías de desarrollo en los ambientes tropicales. Douglas (1980) compiló y editó un libro titulado Successful seed programs: a planning and management guide. Este libro proporciona información sobre como planear, ejecutar y manejar los diferentes aspectos de los sistemas de producción y distribución de semillas. Dowswell, Paliwal y Cantrell (1996) revisaron varios aspectos que son importantes para llevar a cabo programas exitosos de produc-ción de semillas de maíz. El CIMMYT en México está preparando la publicación de un libro sobre las industrias de producción de semillas de maíz en los países en vías de desarrollo (Morris, 1997). La FAO ha publicado una serie de publicaciones cubriendo varios aspectos de la producción, procesamiento, almacenamiento, comercialización y análisis de semillas (FAO; 1977, 1987; Feistritzer, 1975; Feistritzer y Redl, 1975; Feistritzer y Kelly, 1978). La tecnología de la producción de semillas de híbridos ha sido cubierta en detalle por Steele (1978), Jugenheimer (1985) y Wych (1988). El CIMMYT (1984) publicó un boletín sobre el desarrollo, mantenimiento y produc-ción de semillas de variedades de polinización abierta de maíz. En este capítulo se discutirán varios aspectos de la producción de semillas de variedades de polinización abierta y de híbridos para los ambientes tropicales.

Fuente: FAO