Riego: El riego puede ser aplicado por gravedad, suprafoliar (gran cañon) o subfoliar, dependiendo del sistema a emplearse, de la cantidad de agua disponible, del tipo de suelo, de su topografía, de la disponibilidad económica y de la fertilidad del suelo. La cantidad o frecuencia del riego dependen de la calidad de agua, tipo de suelo, necesidades de cultivo, sistema utilizado y, principalmente, de la cantidad y distribución de las lluvias. Lo ideal es regar diariamente para mantener la capacidad de campo en los 120 cm de profundidad.

Control de malezas: Puede ser manual o químico mediante la aplicación de herbicidas o matamalezas. En el primer caso, el control se realiza mediante “rozas o chapias” con machete, este método es eficaz pero no elimina definitivamente las malezas. En el segundo caso, el control de malezas se efectúa con productos químicos sistémicos (Glifosato).

Fertilización: En los cultivos de banano del Ecuador se ha determinado que los elementos minerales indispensables que deben ser aplicados al suelo son el nitrógeno y el potasio. La fertilización debe ser adecuada y la cantidad de fertilizantes varía de acuerdo a los requerimientos de las diferentes zonas o regiones.

El fertilizante debe ser aplicado en la zona de máxima absorción, es decir, más o menos desde la base de la planta hasta 1 metro hacia afuera en un semicírculo y alrededor del hijo seleccionado para producción. Para realizar una fertilización racional y completa, que es lo que exige el banano, debido a sus características tan especiales de crecimiento, las cantidades de fertilizantes deben ser distribuidas en 12 aplicaciones anuales, tomando en cuenta la disponibilidad del riego y el número de labores de cultivo. En cultivos sin riego se deben realizar 2 ó 3 aplicaciones por año en las siguientes temporadas: primera, diciembre y enero; segunda, mayo y junio; tercera, octubre para aprovechar las garúas.

La dosis de fertilizante y el tipo dependerá del análisis foliar y de suelos; sin embargo, lo ideal es aplicar 16-18 sacos de urea/ha/año, 18-20 sacos de muriato de potasio, 2-4 sacos de DAP/ha/año y 2-4 sacos de Sulpomag /ha/año. La dosis por planta dependerá de la población de la plantación, aun cuando la cantidad total sea la misma por ha. En invierno se debe aplicar el 65 –70 % del total y el 25-30 % en verano.

Recomendaciones de fertilización en banano: Para bananeras en producción, el siguiente calendario de fertilización es el recomendado:

Ejemplo: 1500 plantas/ha: Si se tiene que aplicar 2 sacos de urea y 2 de muriato son 4 sacos x 50 kg X 1000 = 200 000 g/ 1500 plantas que equivale a 133 g por planta. Para 1300 plantas se requieren 154 g por planta. Los fertilizantes deben ser aplicados en media luna hacia el hijo y nieto.

Deshije: Esta práctica cultural tiene por objeto mantener la densidad adecuada por unidad de superficie, un espaciamiento uniforme entre plantas, regular el número de hijos por unidad de producción, seleccionar los mejores hijos eliminando los deficientes y excedentes. Con deshije constante y eficiente se obtiene mayor producción distribuida durante todo el año. La unidad de producción, está constituida por la planta madre, el hijo y el nieto.

En una planta de banano hay tres clases de hijos: hijo de espada, hijo de agua e hijo de rebrote.

Los hijos de espada o puyones: Son los que nacen profundos y alejados de la base de la planta madre, crecen fuertes y vigorosos. El follaje termina en punta, de ahí su nombre y es el mejor ubicado.

Los hijos de agua: Son los que desarrollan hojas anchas a muy temprana edad debido a deficiencias nutricionales. Siempre deben ser eliminados y se utilizan cuando hay un solo hijo de espada.

Los rebrotes: Son los hijos que vuelven a brotar luego de haber sido cortados, también desarrollan hojas anchas prematuramente y se parecen a los hijos de agua con la diferencia que se nota la cicatriz donde se hizo el corte. La rapidez de crecimiento de estos rebrotes decide la frecuencia de los deshijes.

Cuando se realiza el deshije los cortes con machetes deben hacerse lo más profundo posible tratando de eliminar la yema de crecimiento del hijo evitando el rebrote; el corte se dirige de adentro hacia afuera para no herir a la madre, luego se procede a cubrir la parte cortada.

Deshoje: Consiste en eliminar las hojas que ya cumplieron su ciclo o están agobiadas o dobladas y las que están interfiriendo con el desarrollo del racimo. El corte debe de ser lo más cerca posible a la base de la hoja; si una parte de una hoja joven y sana interfiere con un racimo puede eliminarse esa parte rasgándola o cortándola, dejando el resto para que cumpla su función.

Esta labor debe ser constante de acuerdo a la frecuencia de pérdida de hojas.

Apuntalado: Es necesario realizar esta labor en todas las planta que tienen racimo para evitar que se caigan y se pierda la fruta. Los materiales que sirven para este trabajo son: caña de bambú, caña brava, pambil, alambre, piola de yute, piola de plástico o nylon. El más generalizado es el bambú y la caña brava que se utilizan cortando dos pedazos llamados palancas o cujes, según la variedad, y que se colocan en forma de tijera con el vértice hacia arriba de tal manera que no topen el racimo.

Enfunde: Esta práctica ofrece grandes beneficios al productor ya que protege al racimo, con una funda de polietileno perforada de las dimensiones apropiadas, del daño producido por los insectos, por las hojas, por los productos químicos, lográndose una fruta más limpia y de excelente calidad. Se ha comprobado que la fruta enfundada tiene un 10% más de peso que las que no han sido cubiertas.

El enfunde debe realizarse cuando ha caído la tercera bráctea de la inflorescencia y se abre la mano; se sujeta la funda al tallo de la inflorescencia a una altura conveniente con “cinta plástica de colores”, para determinar la fecha de la cosecha según la edad.

Desmane: Ocasionalmente hay que eliminar la última mano o “falsa mano” y la primera, segunda o tercera siguientes, que se estima no llegarán a adquirir el tamaño mínimo requerido, para favorecer el desarrollo de las manos restantes. El desmane se realiza cuando los frutos se han colocado hacia abajo, manualmente, sin usar herramientas. Actualmente se sacan los dedos laterales de cada mano del racimo al momento del enfunde.

Fuente: Mundo agropecuario