El afinamiento de prácticas, principalmente la remoción de frutos enfermos dos veces por semana, permite reducir la moniliasis a menos del 10% de pérdidas. Para tener estos resultados, es necesario no desatender las otras labores agrícolas como: los deshijes (deschupones), las chapias, las podas suaves a las ramas del cacao y la fertilización, aunque sea con abonos orgánicos como las cenizas de la palma o aplicaciones de cal, entre otras.

El control de la moniliasis del cacao es relativamente fácil, pues se sabe que le benefician las condiciones húmedas de las plantaciones, la oscuridad del cacaotal, el exceso de entrecruzamiento de las ramas dentro del mismo árbol, entre árboles vecinos y entre árboles de cacao y los árboles que suministran sombra.

También cuando no se cortan los frutos enfermos, la formación y permanencia de charcos dentro del cacaotal después de que llueve, el agua estancada en los canales de drenaje, la incidencia de malezas e incluso productores descuidados o empleados que hacen mal las labores de cultivo, favorecen la presencia de la moniliasis dentro de la plantación. Para el buen control necesitamos atender la plantación con mayor eficiencia de lo que se hacía antes de la llegada de la enfermedad.

A continuación se presentan recomendaciones que, en forma integrada y aplicadas oportunamente, dan como resultado la reducción de pérdidas por la moniliasis y lógicamente un aumento de la cosecha de frutos sanos.

Control cultural (podas, remoción de frutos y otros)

La ejecución oportuna de labores que favorecen un microclima cambiante a la plantación, impide la proliferación de fuentes de inóculo. En resumen, el control se basa en la creación de un ambiente favorable al cacao y desfavorable a la vez al patógeno, permitiendo una menor pérdida de frutos pero en convivencia con la enfermedad.

Entre las prácticas de cultivo que conducen a una modificación del ambiente, tornándolo inapropiado para el desarrollo de la enfermedad, se destacan las siguientes:

  1. Podas suaves y frecuentes, que ayuden a mantener los troncos y ramas principales libres de brotes, chupones o hijos y de ramillas perjudiciales. Esto contribuye a una buena cosecha y a conservar el ambiente seco y fresco.
  2. Regulación del sombrío permanente, así se obtiene una apropiada entrada de luz en la plantación y una buena cantidad de aire en circulación, favoreciendo un rápido escape del vapor de agua. Además, es indispensable regular el sombrío para un mejor aprovechamiento de los fertilizantes.
  3. Adecuado sistema de drenaje, para evitar el encharcamiento del agua de las lluvias y reducir la alta humedad relativa dentro del ambiente de la plantación.
  4. Deshierbas frecuentes y oportunas, para facilitar la libre circulación del aire y hacer que el ambiente se mantenga mas seco, evitando la condensación del rocío durante las noches.
  5. Remover dos veces por semana en los meses de lluvia los frutos afectados por la moniliasis que se encuentren en la plantación. Debe revisarse cada árbol para detectar frutos posiblemente infectados. Esta labor tiene como finalidad evitar que el hongo tenga tiempo de formar las estructuras reproductivas (conidios), que son las “semillas” que afectarán otros frutos sanos del mismo árbol o de árboles vecinos.
  6. Los frutos enfermos por la moniliasis que se corten o remuevan de los árboles, deben dejarse donde cayeron. Recogerlos y movilizarlos fuera de la plantación incrementa los costos de mano de obra y la experiencia ha mostrado que no son una fuente importante de inóculo, para nuevas infecciones, en plantaciones donde ya se ha establecido plenamente la enfermedad. Dentro del suelo o piso de los cacaotales abundan otros microorganismos que van descomponiendo los frutos dejados en el suelo con ayuda de las lluvias y el calor.

LA PODA: PRÁCTICA MAESTRA EN EL CONTROL DE LA MONILIASIS

Las experiencias en el manejo de la moniliasis muestran que el concepto de poda en cacao amerita una revisión, pues ha sido costumbre darle a los árboles podas suaves, en algunos casos, y en otros que son la mayoría, prácticamente no se podan o se hace ocasionalmente esta práctica.

Al llegar y establecerse la moniliasis dentro de la plantación, es indispensable de inmediato podar los árboles de cacao y los de sombra. Esta primera poda será fuerte en la mayoría de los casos, pues requiere la eliminación de ramas y brotes de mayor diámetro con el propósito principal de bajar altura del árbol. Este trabajo inicial es más duro y costoso, por lo que muchos productores desisten de iniciarlo, siendo más crítica la situación con el paso del tiempo.

Para el control de la moniliasis, bajo la perspectiva de convivencia con la enfermedad, el árbol de cacao no debe ser alto, la altura máxima estará definida por el largo de la herramienta utilizada para cortar los frutos (sanos y enfermos). Esta herramienta de trabajo denominada comúnmente ¿pica¿, consta de una hoja de metal con filo, encabada en una vara de madera liviana o aluminio.

Estando dentro de una plantación de cacao bien podada, se debe observar al fondo por la entrecalle, hasta el final de la línea de árboles de cacao, si esto no se cumple indica que hay necesidad de poda, ya que muchas ramas están orientadas hacia el suelo, impidiendo una visualización normal hasta el final de la plantación o de un lote determinado.

Una vez realizada la primera poda fuerte, se deberán seguir haciendo podas suaves cada tres meses como máximo, así como deshijes mensuales. En la práctica, ésto toma de uno a dos años llegar a formar la nueva arquitectura del árbol de cacao, que permita un manejo de la moniliasis bajo el enfoque de convivencia con este hongo.

Fuente: FAO