La sigatoka amarilla o sigatoka común, es una enfermedad causada por el hongo Mycosphaerella musicola Leach et Mulder. Los principales cultivares comerciales de bananos en el país son afecta- dos por este patógeno, los del subgrupo Cavendish, subgrupo Morado y los clones “titiaro” ‘ y ‘cambur manzano’ son susceptibles’; mientras que los plátanos y topochos son resistentes. Esta enfermedad de las hojas de los bananos se presenta en todas las regiones del mundo donde crece este cultivo y es conocida con muchos nombres comunes, tales como “candelilla” de la hoja, “quemazón” del follaje, “mancha cercóspora”, “mancha por pseudocercóspora”. En la región central del país el cultivo del cambur, especialmente el ‘pineo gigante’, se hace en forma intensiva. El abonamiento, el combate de malezas y el control de la sigatoka amarilla, son prácticas corrientes. De esta forma, les resulta a los agricultores mucho más conveniente poseer siembras bien atendidas que grandes plantaciones descuidadas. Se ha comprobado en experimentos que el control de la sigatoka amarilla mediante fungicidas, es una práctica que se paga por sí misma y deja, además un apreciable margen de ganancias.

Sintomatología

Las primeras señales de la sigatoka amarilla consisten en manchitas o pequeñas rayas amarillentas, que empiezan a salir en las hojas en sentido paralelo a las venas de las mismas, visibles sólo al trasluz y de 1 ,5 a 3 milímetros de longitud. Después de1res a siete días, el color se torna más vivo haciéndose un poco más visible. Pasados otros tres días se vuelve rojizo y luego cambia a marrón. En esta fase las rayitas llegan a sobrepasar los 12 milímetros de largo. A partir de este momento las manchas comienzan a ser perjudiciales, se les forma un borde negro y un centro gris, y los tejidos que las rodean, al ser intoxicados por el hongo, amarillean y terminan por morir. Las áreas infectadas se unen entre sí, con lo cual, si la infección es severa, se producen grandes áreas necróticas que cubren totalmente las hojas. Desde los primeros síntomas hasta la aparición del centro gris, transcurren de 10 a 60 días, de acuerdo con las condiciones ambientales del lugar donde se tiene la siembra.

Al morir la hoja se pudre la vena central y el pecíolo, debido a la presencia de hongos secundarios y de bacterias. La hoja infectada se dobla por la base del pecíolo y queda colgando del pseudo tallo de la planta. En las plantas jóvenes las manchas tienden a ser más redondas y de unos 10 milímetros de diámetro cuando alcanzan su madurez.

Propagación de la enfermedad

La sigatoka amarilla resulta favorecida por las precipitaciones y alta humedad ambiental, por lo cual la presencia de la enfermedad obedece también el ciclo de lluvia y sequía. Al iniciarse la estación lluviosa, cuando la humedad del ambiente se hace alta, en las manchas ocasionadas por la enfermedad que se encuentran en las hojas viejas, ya sea en el suelo o bien colgando todavía de las plantas, se produce un tipo de esporas microscópicas del  hongo, que los técnicos llaman ascosporas. Estas ascosporas son llevadas por las corrientes de aire al follaje de la misma plantación o de camburales distantes. Allí germinan y penetran en las hojas. De éstas, tan sólo las más jóvenes pueden ser infectadas. Así, las que todavía no se han abierto son más susceptibles que las que se abrieron anteriormente y éstas, a su vez, lo son más que las terceras y así sucesivamente. Para los fines prácticos, tan sólo las tres hojas más nuevas pueden considerarse susceptibles a ser infectadas por el hongo. Una vez que  el hongo ha penetrado en la planta, empieza a causar en ellas su efecto perjudicial, produciendo toxinas que matan los tejidos de la hoja, dando como resultado la mancha que luego aparece en el sitio de la penetración. Desde la entrada del hongo hasta la formación de la mancha, más o menos de 1 cm de largo, con borde negro y centro gris, pueden transcurrir hasta dos meses. Si la humedad ambiental sigue siendo alta y la lluvia abundante, en el centro gris de esas manchas se originan millones de otro tipo de esporas microscópicas, llamadas ahora conidios. Estos últimos son transportados a las hojas vecinas por el salpique de1as gotas de lluvia y al cabo de cierto tiempo, producen en ellas manchas similares a las ya descritas.

Este proceso se repite varias veces durante la época húmeda. Al final, quedarán en el campo sólo las hojas que constituirán el foco de infección de los camburales de la zona, al iniciarse la próxima temporada de lluvias.

Pérdidas que ocasiona

Los efectos directos de la sigatoka amarilla sobre el follaje, están en relación directa con la cantidad de manchas presentes en las hojas. Los efectos indirectos de la enfermedad inciden en los racimos, al reducirse la superficie funcional de las hojas, debido a la presencia de numerosas manchas. En efecto, la planta debe poseer, por los menos, 12 hojas sanas que perduren durante toda la vida del tallo de la planta productora, para que el racimo se desarrolle plenamente y madure en 90 días. Ahora bien, una planta medianamente infectada por la sigatoka amarilla tiene, por lo regular, un área equivalente a tres 0 cinco hojas sanas, lo cual determina que el fruto madure precozmente, antes de que haya adquirido el tamaño y peso debidos. Entonces, los dedos quedan angulosos y delgados y con maduración irregular. En infecciones severas el área foliar útil puede reducirse al mínimo. Del mismo modo, la cepa (planta) sufre constantemente por efectos de la enfermedad, debilitándose y exigiendo al productor su renovación con más frecuencia, lo cual encarece el cultivo.

El sabor de la fruta no cambia. Sin embargo, esta última no tiene el tamaño, el peso, ni la redondez normales, a consecuencia de lo cual se cotiza menos en el mercado. En el centro del país para abril de  1990, el mercadeo de cambures se realizaba sobre la base de varias unidades “cesta” o “huacal” que tiene una capacidad de 20 kg a un precio de 110 – 130 Bs., costando el kg de cambur en el sitio de embarque en el camión de 5,00 a 6,50 Bs. Esta misma “cesta” tiene un precio de venta para las fruterías y supermercados, de 170- 180 Bs., con un precio de venta a nivel de consumidor entre 10 y 12 Bs/kg de cambur semimaduro o maduro. Otra unidad de venta en la región central es por racimo de 25 a 30 kg, cargado en camiones con una capacidad entre 16 y 18.000 kg, a un precio por kg de Bs. 4,,00.

En los meses de mayor intensidad de la sigatoka amarilla, o sea, de septiembre a enero, el agricultor que no controla la enfermedad tiene que entregar la cosecha o carga al precio más bajo, incluso a veces se ve precisado a dar “manos dobles” por el valor de una, ya que la rápida maduración de los racimos no proporcionó tiempo suficiente para desarrollarse y adquirir el peso y tamaño correspondiente.

Medidas de control:

El control de la enfermedad se puede lograr mediante aspersiones de productos químicos y prácticas culturales, las cuales son complementarias y se llevan a cabo conjuntamente para tener éxito en la operación. Las aspersiones pueden realizarse desde la tierra, utilizándose asperjadoras de espalda a motor, llamadas neblinadoras, o bien desde el aire, por medio del empleo de aviones o helicópteros. Cuales quiera sea el método utilizado, deberá realizarse a intervalos de tiempo recomendados y calibrando el equipo para la cantidad que se desea aplicar por hectárea.

Fuente: Mundo Agropecuario