Están tan agrietados los terrenos, que filtran el agua cual cedazo. Y eso, para el arroz es fatal. Ya en varias zonas de la provincia fluminense está perdido al menos el 20 % de los arrozales.

El resto de cultivos comenzará a sumarse al problema, a consecuencia de los bajos o cero caudales de ríos y esteros desde donde los campesinos toman el agua para regar.

Muchos agricultores se han “tomado la molestia” de medir las grietas del suelo: tienen dos pulgadas, una abertura nunca antes vista.

Durante un recorrido Diario EXPRESO comprobó que zonas como La Fortuna, Palmar, Sabaneta y La Maritza están al borde del colapso. “En 44 años no hemos visto nada así”, dice Washington Núñez.

Pero no es el único que afronta problemas en un cordón de 1.500 hectáreas y que llevó ayer a un análisis por parte de la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), que envió a Teddy Mackliff, director de la Unidad de Riego y Drenaje para que estudie la situación.

Jaime Núñez Baños, Antonio López, Amadeo Silva, Vicente y Rolando Gaibor están inmersos en el problema. Riegan un rato y todo el agua filtra, por lo que el ingreso de agua con bombas debe ser a diario y no quincenal como antes.

Todos avizoran pérdidas irremediables, que podrían aumentar si no se forma un canal que lleve el agua del río San Pablo por un recorrido de 8 kilómetros hasta la zona. Es lo que han propuesto a Senagua.

“Es la primera vez que esto pasa. Todos hemos nacido y hemos sido criados en este sector y jamás nos pasaba esto”, resalta Amadeo Silva.

Hasta el 2015, para esta misma época, todos los canales siempre quedaban con agua luego del invierno.

Ahora no. Rolando Gaibor enciende la bomba y en media hora se le acaba el agua del canal, que está a pocos metros de su pequeña parcela. El arroz, es uno de los cultivos que más necesita agua.

En las zonas mencionadas las matas tienen ya 30 o 35 días de sembradas, por lo que tienen aún 20 días críticos, hasta la floración o de preñez, cuando la planta necesita más humedad para llenar la espiga.

“Tenemos de cabecera el río San Pablo que más abajo forma el Babahoyo. Tiene un inmenso caudal al que no se le puede sacar provecho”, dice Jaime Núñez, quien no ve otra solución que no sea llevar el agua por un canal.

En el sector la gente solo vive del arroz. Algunos hacen hasta dos cosechas al año, dependiendo de cuándo se vaya la época invernal. A veces empiezan a sembrar a fines de abril o desde mayo.

Ecuador cultiva alrededor de 300.000 hectáreas al año, la mayoría en invierno. En verano es vital la producción que sale de la provincia de Los Ríos, pero en varias zonas, como Febres Cordero, algunos agricultores abandonaron el arroz por el cacao debido a los inusuales ataques de plagas y la falta de semillas de calidad.

Amadeo Silva señala que en Palmar la gente está dejando sus terrenos, porque ya no tienen cómo invertir, y no hay agua. Son unas 300 familias las que están en riesgo.

Fuente: www.elproductor.com