Antracnosis del cacao. Enfermedad causada por el hongo Colletotrichum gloeosporoides Penza. Conocida con el nombre común Antracnosis donde se ha distribuido mundialmente. En el cacao el hongo ataca el tallo, hojas, chupones y frutos. El daño a las mazorcas no es económicamente importante, aunque sí lo es la lesión a los tallo.

Síntomas

Esta enfermedad ataca los brotes tiernos, las hojas y los tallos más expuestos al sol, particularmente los que se encuentran en la copa del árbol, disminuyendo el desarrollo y la producción de las plantas. Causa lesiones secas con borde amarillo que normalmente avanzan del borde hacia adentro de las hojas hasta dañarlas completamente, tras lo cual las hojas se caen dejando las ramas desnudas. Esto estimula la emisión de nuevas ramas que también son infectadas, dando finalmente la apariencia de pequeñas escobas.

En el vivero causa lesiones similares y defoliación, así como lesiones hundidas en el tallo.

Los daños en mazorcas no son económicamente importantes y se distinguen por la aparición de lesiones de color café hundidas en mazorcas de distintas edades. Sobre las lesiones aparece un micelio blanco que se vuelve rosado al producirse las esporas del hongo.

En las mazorcas aparecen manchas de color café y de apariencia hundida, luego aparece sobre la mancha una felpa de color rosada, las mazorcas enfermas se ennegrecen y mueren.

Transmisión

Las esporas se producen sobre las lesiones de tallos y mazorcas cuando las condiciones son húmedas. Son diseminadas por el viento, el agua de lluvia o de riego, insectos y herramientas. La infección del follaje se da durante la estación lluviosa y es propiciada por las heridas causadas por insectos.

Control

Es importante un buen mantenimiento a los árboles de sombra permanente, para que el cacao nunca quede totalmente expuesto a los rayos directos del sol.

Un nivel adecuado de sombra en el campo (30%-40%) y de sombra en el vivero (50%-70%) previene los daños por antracnosis. Las infecciones en vivero se reducen construyendo eras más elevadas y cubiertas por una capa gruesa de arena o mulch* para evitar el salpique de lluvia.

Las plántulas más enfermas deben ser cuidadosamente eliminadas; a las restantes se les puede aplicar un fungicida a base de cobre según la dosis y frecuencia recomendadas por la casa comercial.

El control de la Antracnosis se basa en la poda y en la destrucción de todas las ramas y mazorcas enfermas o muertas.

En las plantas adultas se deben podar los tejidos enfermos a 10 cm por debajo del área afectada, aplicando pasta cicatrizante en los tallos gruesos y desinfectando las herramientas adecuadamente.

Cuando el daño en las hojas y cogollos es muy severo, conviene después de la poda hacer unas tres aplicaciones de caldo Bordelés cada quince días. Esto mismo debe hacerse como control preventivo en el vivero.

En el vivero, en el suelo de las bolsas, una capa gruesa de aserrín, granza de arroz u otros materiales, asegura que el hongo no pase del suelo a las hojas de las plantitas a través del salpique del agua.

Fuente: FAO