Expertos internacionales en enfermedades del cacao realizaron la más completa recopilación de información sobre el estado actual de los patógenos que atacan el cultivo. En particular, investigadores de EAFIT y Unicamp (Brasil) muestran cómo el Mal del machete ha venido colonizando nuevas zonas de Latinoamérica.

Investigadores de los laboratorios de Biología Molecular de EAFIT y de Genómica de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp, Brasil) reconstruyeron la historia del Mal del machete, una enfermedad que mata la planta del cacao, uno de los cultivos más promisorios para desarrollar el agro colombiano.

Esta patología, similar a las enfermedades infecciosas en los humanos, es causada por el hongo Ceratocystis cacaofunesta y el amplio acervo informativo sobre este patógeno (agente biológico que origina y desarrolla la enfermedad) fue revisado por el biólogo Javier Correa Álvarez, docente del Departamento de Ciencias Biológicas, junto a sus colegas brasileños.

A partir del análisis de la información genética de hongos aislados de Colombia, Brasil y Ecuador, Correa Álvarez y sus colegas determinaron que, como todos los seres vivos, Ceratocystis cacaofunesta también tiene un pariente cercano: el hongo Ceratocystis fimbriata, que causa en el café la enfermedad Llaga macana, conocida hace años en Colombia. Esta ha generado pérdidas económicas significativas en este cultivo, según los estudios de Bertha Lucía Castro-Caicedo*, del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé).

El análisis detallado de su ADN –molécula que guarda la información que caracteriza los organismos vivos y permite reconstruir su historia–, muestra que el Ceratocystis cacaofunesta adquirió recientemente nuevas características de otros “microorganismos patógenos con los que comparte el ambiente. Lo preocupante es que, al parecer, se está especializando en atacar la planta de cacao muy rápidamente”, afirma el docente Correa Álvarez.

El hongo

El ciclo infeccioso del Mal del machete inicia cuando se causa una herida, ya sea por un insecto o por acción mecánica, en el tallo de la planta. Luego, crece rápidamente por el sistema vascular del tallo y genera, en poco tiempo, un marchite total. Esto impacta drásticamente el cultivo del cacao, ya que la pérdida es total y la diseminación es exponencial.

Por eso, la enfermedad del Mal del machete puede resultar más agresiva que la Moliniasis, causada por el hongo basidiomycete Moniliophthora Roreri que ha generado hasta el 40 por ciento de pérdidas en la producción anual del cacao en Colombia, según una investigación de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) de 2005. Este impacto es significativo, teniendo en cuenta que en el país se producen al año 42.000 toneladas de semillas de cacao en promedio, como se señala en el mismo reporte.

Con base en el mapa de distribución geográfica del patógeno, los investigadores determinaron que este hongo se originó en la cuenca del Amazonas y se ha dispersado con ferocidad por Suramérica y Centroamérica, donde hay reportes de su presencia en Costa Rica.

En Santa Fe de Antioquia, en la finca experimental Cotové de la Universidad Nacional, recientemente se encontraron plantas con síntomas del Mal del machete. Estas muestras las procesan en el Laboratorio de Biología Molecular de EAFIT, donde caracterizan su morfología y sus moléculas para conocer más sobre su ciclo de vida, sus formas de colonización, su adaptación al entorno local, entre otros aspectos.

El estado del arte hecho por el docente de biología sobre el Mal del machete genera una alerta: si no se previene y no se controla esta enfermedad adecuadamente en el país, puede llegar a causar importantes pérdidas en la producción de semillas de cacao.

Lo anterior afectaría la economía dependiente de este cultivo, producto que demanda cada vez más altos niveles de producción y, pronto, existirá un déficit mundial, según informa la revista The Economist y la Organización Internacional del Cacao (ICCO, por su sigla en inglés).

Investigación transnacional

El proyecto de EAFIT y Unicamp, titulado Genomas de Hongos Patógenos del Cacao, hace parte de un programa más amplio sobre enfermedades del cacao, liderado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que convocó a los laboratorios e investigadores más reconocidos del mundo en el tema para realizar un panorama retrospectivo y actual sobre esta problemática.

De esta manera, el aporte de ambas universidades se convierte en el estudio actual más detallado que se ha hecho sobre las enfermedades del cacao, afirma Javier Correa Álvarez.

Fue precisamente en Brasil, el mayor productor de cacao de la región, donde se dieron los primeros pasos para descubrir el genoma de Ceratocysti cacaofunesta. El profesor Gonçalo Pereira, junto con un grupo multidisciplinario de investigadores de Unicamp, fueron los pioneros en descubrir los hábitos de este hongo, así como su biología.

A partir de esas investigaciones básicas, los científicos brasileños han empezado a desarrollar moléculas que pueden bloquear puntos específicos del metabolismo energético del hongo.

Todos estos estudios son la base para desarrollar futuras tecnologías (fungicidas) que, como las terapias con fármacos para los humanos, sean específicas (y no genéricas) para combatir el metabolismo del hongo y que no perjudiquen ni a la planta ni al ambiente.

Estrategias de control

Para controlar la aparición del Mal del machete, el estudio plantea varias estrategias: una de ellas es usar variedades de cacao resistentes, pero su desarrollo toma más de 20 años. Otra es utilizar microorganismos biocontroladores, aunque son de difícil aplicación para esta enfermedad en particular.

Teniendo en cuenta los factores anteriores, la práctica más conveniente es el manejo adecuado del cultivo porque previene la dispersión de enfermedades.En este sentido, la investigación aporta las bases para adoptar prácticas culturales adecuadas: momentos para hacer las podas, control de insectos vectores, manejo de plantas infectadas, entre otras.

Por todo lo anterior, concluye el profesor de EAFIT: “Nuestra idea es profundizar en el conocimiento básico, para en un futuro desarrollar soluciones para el agro y que sean amigables con el ambiente”.

Fuente: Mundo Agropecuario