Entrevista a: Daniel Chamorro
Investigación y desarrollo de la división protección de cultivos.
BAYER

Desde el punto de vista técnico la industria bananera está enfrentando varios desafíos: requerimientos nutricionales, manejo de plagas y enfermedades, necesidades en el área de poscosecha, etc. Tenemos claro que la mayor y principal enfermedad es la Sigatoka Negra, donde cada año se requiere mayor expertise a la hora de plantear un manejo integrado de esta enfermedad. Para el año 2017 se observa un clima completamente diferente, se esperaba un invierno normal (entre enero a mayo) sin embargo este se retrasó, las lluvias entraron tardíamente; lo cual ha provocado que los técnicos fitosanitarios deban modificar sus programas en las diferentes zonas, sobretodo en la provincias de Guayas y El Oro donde se ha registrado un incremento promedio mayor al 10% de lluvias, a diferencia de la zona de Quevedo y alrededores donde éstas han sido normales en relación al año anterior.

Para éstas primeras zonas (Guayas y El Oro), nos hemos visto obligados a cambiar la planificación, lo que ha hecho que el desafío para manejar sigatoka no solo esté en el manejo cultural, sino que también en el control químico, dado el portafolio de moléculas disponibles, el status de sensibilidad, el uso de aceite mineral, etc. El desafío entonces está en buscar la sostenibilidad del manejo integral en el tiempo, a fin de que en los meses más críticos (abril y mayo) las plantas de banano puedan obtener un buen número de hojas, aspecto importante para poder cosechar la fruta. Para el banano necesitamos cosechar con un promedio de 8 hojas, pero con este fenómeno de altas lluvias y temperatura se estima que podría perderse al menos una hoja menos de las que se necesitan.

Los programas de control de Sigatoka Negra han migrado en los últimos años a un manejo más cauto con la incorporación calendarizada de productos protectantes, sin embargo como hemos conversado, con este clima variable; las estrías (síntoma de presencia de la enfermedad) se están moviendo hacia las hojas más jóvenes (posicionándose en hoja 7 y 8), entonces eso plantea que en el manejo técnico de la enfermedad se deba estar alerta, y constantemente se requiera modificar los programas de protectantes (que generalmente lo hacen aplicaciones en bloque y frecuencias cortas de aplicación) e incorporar fungicidas sistémicos, es decir; ciertamente realizar modificaciones similares a lo que años atrás se hacía en invierno: aplicación de fungicidas sistémicos en mezcla de tanque para regular la presión de la enfermedad, y posteriormente en baja presión de las lluvias continuar con la programación de fungicidas protectantes.

Se pudo prever de alguna forma que las lluvias iban a ser con esta intensidad?

Sin duda, INHAMI e INOCAR son fuentes valederas, y a la par de manera global se puede verificar en páginas internacionales como las instituciones de clima de Australia, se puede evidenciar si habrá un fenómeno de El Niño o Niña; sin embargo en temas de clima nada está dicho, en los últimos años ha sido muy variable lo cual toda medida de prevención en el cultivo de banano puede tener bajo impacto del que se requiere realmente. Por ejemplo, en el sur de Perú declaran que es el fenómeno de El Niño, por una fuerte condición invernal, sin embargo; no lo es, porque la temperatura del mar se mantiene con 0.5 más y para declarar un niño, tendría que estar más 1 o 2 grados centígrados. Entonces, aún con toda la preparación que se pueda tener, el clima cambió completamente. Las lluvias de enero pueden decir algo sobre cómo será el invierno, podemos tener desde 300 a 500 milímetros, y en febrero las curvas bajan y se disparaban en marzo y abril, pero hoy, vemos que las lluvias empezaron tardías en enero y aumentaron en febrero, mientras el sol continúa con su movimiento lo que hace que suba la temperatura. Entonces es muy anómala esa condición, y eso hace que se prendan las alertas a todos los que manejan sigatoka para decir: bueno…algo va a pasar ahora.

Indiscutiblemente, los desafíos están hacia el manejo de sigatoka, que es la enfermedad endémica del Ecuador. Luego de esto, como plaga secundaria, está el picudo negro se ha venido incrementado, por otro lado también tenemos los nematodos. Todos estos son manejos de salud radicular y entre esos está la constante amenaza fusarium raza 4. Las estrategias de control están enfocadas en la raíz previniendo el ingreso justamente de esta enfermedad. Actualmente hay un comité de fusarium raza 4 en donde está trabajando la industria, el gobierno, INIAP, Agrocalidad; todos están haciendo esfuerzos para poder de cierta manera hacer un cordón de bioseguridad para la prevención, porque realmente, en mundo globalizado, estamos expuestos.

Sin duda, FoC R4T es una enfermedad que se ha diseminado rápidamente desde Asia hasta el continente Africano, esto ha hecho que en América se hagan todos los esfuerzos para prevenir el ingreso de esta enfermedad. En el caso de Bayer, como empresa de innovación hemos estado constantemente investigando cada uno de los problemas fitosanitarios del cultivo de banano, y por ello hemos desarrollado productos para control de sigatoka negra, y en estos tres últimos años nos hemos dedicado al tema de salud radicular validando nuevas tecnologías, con mejor performance de control, ambientalmente responsable (toxicológicamente hablando); nosotros también tenemos desafíos, porque coyunturalmente, el mercado está demandando productos con baja carga química. Entonces frente a eso, nosotros estamos desarrollando productos que cumplan con esos requisitos y que obviamente, permitan prevenir y mitigar la colonización de patógenos y plagas endémicas que están en el suelo y que tienen efectos sobre la raíz. Ante la inminente necesidad mundial que demanda una línea ecológica u orgánica con menor carga química, hay que incorporar estos nuevos productos. En ese sentido es lo que Bayer ofrece junto con el manejo adecuado que se sugiere al agricultor para estar preparado. Adicionalmente, también investigamos alternativas para la desinfección a través de moléculas, hemos hecho el acercamiento con el comité de raza 4 implementado a nivel nacional, como un aporte para el manejo de la enfermedad en cuanto a la prevención de fusarium.

La industria hace esfuerzos por llegar a todos los agricultores para que ellos puedan mejorar su productividad pero en cuanto a los pequeños, hay que hacer un acompañamiento, pero no todos incorporan las estrategias, tales como: análisis de suelo, incorporación de fertilizantes y todo lo que conlleva a ser más productivo.

El mercado europeo exige nuevas certificaciones y son un desafío por todo lo que hay que cumplir. Pero están las herramientas, una de las principales es la capacitación. En Bayer tenemos un programa desde el año 2014 denominado “Salud para el agricultor”, para llegar al agricultor con un manejo adecuado de agroquímicos y de manejo integrado del cultivo incluyendo alternativas de salud humana. Y también tenemos nuestro programa “Agro vida”, que tiene 12 años y capacita a los agricultores en manejo seguro de agroquímicos.

Todos estos esfuerzos son una muestra de que hay herramientas, pero hay que saber incorporarlas para lograr soluciones.

Hay que implementar el manejo integral del cultivo, mejoras de suelo, monitoreo del agua, drenajes, podas y todos los cuidados que implica el banano. Es verdad que existe un costo, pero es necesario para la competitividad  que demanda el mercado. Hay que hacer esfuerzos holísticos, capacitarnos en el área técnica e incorporar lo que aprendemos para afrontar el desafío de la productividad.