La escoba de bruja continua siendo un serio problema de los agricultores e investigadores, que han buscado un medio de combatir la plaga. Una de las formas de control es injertar mudas de plantas resistentes a la escoba de bruja en plantas sensibles a la enfermedad. Para eso, se aprovecha la raíz de la planta enferma, que se une con una cinta al gajo de la planta resistente, formando así una nueva planta saludable.

Estas y otras técnicas, sin embargo, tienen un costo elevado y no siempre presentan buenos resultados. Por eso, es muy importante controlar la escoba de bruja mientras está en sus inicios, ya que la plaga se difunde rápidamente a través del viento y del agua.

La contaminación ocurre cuando un grupo de esporas, fase reproductiva del hongo, se fijan en la superficie de las ramas o frutas en crecimiento. En seguida, lanzan unos filamentos llamados hifas que penetran en las células del vegetal. Inicialmente, los hongos viven una fase en la que parece que estuviesen dormidos y casi no se multiplican.

Mientras tanto, en la tentativa de salvar la rama infectada, la planta comienza a enviar más nutrientes y hormonas de crecimiento hacia esa región. Eso provoca un crecimiento anormal de las hojas y, un mes después de la infección, se forma la llamada escoba verde, como es conocida la etapa inicial de la enfermedad.

En un determinado momento, la planta parece darse cuenta de que la rama está perdida e intenta recuperar para su parte sana los nutrientes acumulados en la parte enferma. Pero ya es demasiado tarde. El hongo realiza el contraataque, acelerando la muerte de la escoba verde. Con el resecamiento de la rama, ahora transformada en escoba de bruja, la planta no consigue rescatar los nutrientes a tiempo.

El hongo tiene, entonces, todo lo que precisa para crecer y multiplicarse: una rama muerta y llena de substancias nutritivas. Pero todavía prefiere esperar el momento justo para abrirse en la forma de hongo rosado: una sucesión alternada de días lluviosos y soleados, época en la que también están creciendo los nuevos pies de cacao. Al fin y al cabo, las esporas, después que dejan los hongos, tienen poco tiempo de vida hasta encontrar nuevas ramas, cerca de apenas tres o cuatro horas.

Fuente: Mundo Agropecuario