Las plantas vegetales como organismos vivos o vivientes son aprovechadas por el hombre para diferentes usos utilitarios. Los frutales cultivados en huertas no son la excepción, máxime que se trata de un concepto de inversión rentable a mediano o largo plazo; consideremos pues al vegetal como una fábrica y, los mecanismos de producción adquieren su importancia al metabolizar materiales de origen. Estos los podemos considerar intrínsecamente de nutrición.

PRESENCIA Y FUNCIONES DE LOS FERTILIZANTES

La nutrición requerida por el vegetal puede ser sin embargo, especifica, si en la producción se considera de utilidad cada órgano de la planta misma hasta llegar al fruto como producto final.

Así pues raíces, tejidos del tronco o tallo y ramas, hojas flores y repetimos, el fruto. El trabajo agronómico enfrenta diversos retos y el primero de los cuales es la ecología como base de la viabilidad de un cultivo.

Las condiciones del terreno bien pueden ser modificadas para efecto del establecimiento del cultivo, iniciando con la textura que se requiere de una composición franca; aunque tengan presencia el arcillo y el limo.

Como cimiento de equilibrio en las relaciones suelo-planta-agua, consideremos la reacción del suelo o pH, ya que como hemos mencionado en algunas colaboraciones en esta misma página dominical el equilibrio o “fiel de la balanza” lo representa dicha reacción.

Los diversos materiales fertilizantes para la nutrición denotan reacción propia, así como el agua para riego y, el mismo vegetal en su cultivo. Debemos tener o dar la mayor atención a este aspecto o factor, o, de lo contrario la química agrícola nos dará sorpresas desagradables.

ALGUNOS EJEMPLOS

Sabido históricamente el uso social que la botánica ha tenido en la humanidad, nos corresponde actualizar el conocimiento cualquiera que sea, que tengamos en la materia: raíces comestibles o de uso industrial en la extracción de aceites esenciales para diversas aplicaciones. Tomamos esto como base en el desarrollo de nuestra exposición.

TRANSPORTE DE SUSTANCIAS DISUELTAS

Como hemos ya expresado, la solución nutritiva es el resultado de la dinámica en el intercambio iónico-catiónico de los microorganismo que pueblan el suelo; solo repetimos la mención, para que no se incurra en la creencia de que la planta absorba o toma los fertilizantes sean estos minerales u orgánicos, de forma directa.

Muchas de las sustancias sencillas, tales como azúcares, aminoácidos, y compuestos inorgánicos que penetran en la planta desde el suelo, pueden moverse por el interior del organismo de las plantas complejas. Además, la construcción de las complicadas estructuras que integran la planta no sería posible si las sustancias necesarias no pudieran llegar a ponerse en contacto y reaccionar. Los movimientos de este tipo debemos entenderlos bajo el nombre de trasporte, cualquiera que sea su dirección o la naturaleza de la sustancia en movimiento.

LA DIRECCIÓN DEL TRANSPORTE

Si bien es cierto que las sustancias van difundiéndose en una planta en todas direcciones, se pueden reconocer corrientes principales de circulación relativamente rápida.

La regla general parece ser que las sustancias pasan de las regiones en donde están en abundancia (movimiento translocativo), como los lugares en donde se forman o los puntos de entrada en la planta, a las regiones en donde están en escasa cantidad, debido normalmente a que en ellas se convierten en otros compuestos.

Así tienden a pasar sustancias producidas por la asimilación a través del tallo hasta los centros de crecimiento o de reserva. Con el empleo de dióxido de carbono se ha hecho posible saber adonde van los asimilados de una hoja determinada.

Las hojas jóvenes que se encuentran aún en crecimiento no solo no exportan productos fotosintéticos sino que pueden incluso recibirlos desde hojas maduras situadas más abajo sobre el tallo.

Entre las hojas maduras, el intercambio es muy limitado y, de ordinario, la mayor parte de sus productos descienden a las raíces. Estos productos pueden convertirse en otros compuestos y pasar de nuevo, cono sus átomos de carbono  a los órganos de la parte aérea.

A medida que la planta envejece, la circulación de sustancias elaboradas puede irse modificando.

No es sino  hasta que la planta alcanza su madurez, que sus hojas inferiores pueden enviar sustancias elaboradas a las raíces, pero cuando empiezan a formarse los frutos, también comienza a aumentar el número de hojas que envían sus productos a los frutos hasta que incluso las hojas inferiores hacen lo mismo.

El paso de asimilados, tallo arriba o tallo abajo se realiza frecuentemente por una columna vertical muy estrecha. Pequeño ejemplo: si cortamos las hojas de un tubérculo como el nabo, el rábano grande, o el colinabo, la raíz carnosa dejará de crecer por aquel lado.

No queremos dejar pasar el hecho considerado de que a cada fruto corresponde un determinado número de hojas y, éstas deben estar en su estado normal de dimensiones.

EL CAMINO SEGUIDO POR EL TRANSPORTE

Desde hace varias décadas se tenía ya le idea de que las sustancias orgánicas circulan por las fibras del floema, principalmente por los tubos cribosos.

Esto se ha basado principalmente en la detección de azúcares y proteínas en los mencionados tubos por pruebas microquímicas, y en el hecho de que, cuando el floema se cortaba o se destruía, dejando la madera intacta, el transporte de éstas sustancias quedaba detenido.

Sin embargo la evidencia no era suficiente, puesto que las pruebas microquímicas no podían poner de manifiesto los movimientos, y la destrucción del floema comportaba siempre el riesgo de causar algún daño al xilema, o bien que los productos de la descomposición del floema muerto lo perjudicaran o lo obstruyeran.

A pesar de los años y de investigaciones constantes y siempre actuales, esta última dificultad no ha sido todavía resuelta de un modo completo, aunque los experimentos cada vez más cuidadosos han reducido la incertidumbre a proporciones cada vez menores, de tal manera que nos es ahora difícil dudar de que el floema constituye la vía normal del transporte de azúcares y compuestos nitrogenados y así mismo, podríamos añadir, de fosfato inorgánico y potasio “reexportados” por las hojas.

En la actualidad estas ideas han sido confirmadas gracias al empleo de un método más delicado los áfidos (pulgones) son capaces de clavar sus estiletes hasta las fibras conductoras de los brotes jóvenes por ellos infestados, para sacar los azúcares que por ahí circulan.

Esta presencia de insectos dañinos la vemos por temporadas en cítricos y duraznero, amén de varios árboles ornamentales. Se puede observar al microscopio como los estiletes perforan el floema y, si nos pulgones se separan del tallo, los estiletes continúan clavados en su posición primitiva y por ellos exuda una solución de sacarosa hasta que el exudado representa varios cientos de veces el volumen y el contenido en sacarosa de una sola célula.

Debemos hacer mención que el ataque de pulgones lo vemos con mayor frecuencia en hojas hipostomáticas; esto es, en el en vez de la hoja.

El floema es la vía de transporte de las sustancias elaboradas en la hoja, tanto de las que bajan a las raíces como de las que suben a los frutos. La circulación de los nitratos y de los demás iones procedentes del suelo a través de las raíces se realiza por la corriente de transpiración que atraviesa el xilema. También pueden ser transportados hacia arriba de lamisca manera algunos materiales orgánicos, pero solo en cantidades relativamente pequeñas.

LOS MATERIALES TRANSPORTADOS

El principal carbohidrato que circula por el floema, la sacarosa, se ha encontrado en la sabia exudada por el. Esto es cierto incluso para las plantas que no forman en sus hojas sacarosa sino fructosazas, como producto de la fotosíntesis.

LA VELOCIDAD DEL MOVIMIENTO

La velocidad del transporte de sustancias elaboradas es sorprendentemente rápida. Se calcula que la velocidad de circulación de la sacarosa llega a ser en algunos cultivos hasta cuarenta mil veces mayor que su velocidad de difusión por el agua (este es un trompo a la uña que los agrónomos nos echamos en el cultivo de la caña), o casi tan rápida como la velocidad que tendrían las moléculas de sacarosa si estuvieran en estado gaseoso, la radiactividad de los asimilados marcados carbono avanza a lo largo de las fibras conductoras a velocidades del orden de cien centímetros por hora.

LA RESPIRACIÓN DEL FLOEMA

Las células conductoras del floema, a diferencia de las del xilema, conservan su contenido vivo. Se ha demostrado con mucha frecuencia que si estas células se destruyen, por ejemplo, por el calentamiento local o del entorno cesa toda transporte a su través. Los tejidos floemáticos presentan velocidades de respiración excepcionalmente altas, mayores que las de los tejidos adyacentes.

Los venenos respiratorios, como el cianuro diluido o los del tipo del dinitrofenol, que inhiben la fosforilación, también inhiben el transporte de asimilados. En nuestro ejercicio de aplicación de la química agrícola, hemos visto que enriqueciendo las hojas con adenocinadetrifosfato (ATP) se acelera el movimiento de asimilados hacia las raíces. Esto nos favorece en el cultivo de la yuca, vetiver y otras raíces de utilidad social.

Por ello se ha sugerido que la energía necesaria para acelerar el transporte de solutos por encima de su propia velocidad de difusión, procede de la respiración de las células del floema.

La estructura de los tubos cribosos y de las células acompañantes se conoce con bastante precisión sin embargo esto lo vemos mejor utilizando el microscopio electrónico con la utilidad del cual es posible observar y relacionar la estructura con los movimientos de los líquidos que contienen como puede hacerse con los líquidos del xilema.

Fuente: www.mundoagropecuario.com