Frente al avance de la agricultura química y las semillas genéticamente modificadas, cada vez más personas se interesan en el cultivo de autoconsumo, lo que no sólo garantiza la frescura y disponibilidad de frutas y verduras de temporada en nuestra casa, sino también el comenzar a pensar en nuestros alimentos como algo importante: pasar de comprar productos a cultivar alimentos.

A continuación exponemos siete consejos a tener en cuenta para almacenar semillas:

  1. Trata de tener una rica variedad de semillas aún de las mismas frutas, como palta, frijol (excelente fuente de proteína) o lechuga. Esto no sólo te dará opciones para elegir y ayudará a complementar tu alimentación, sino que te permitirá prepararte para sembrar lo que necesites en cualquier clima que se te presente.
  2. Algunas semillas pueden retirarse directamente de las frutas, como de limones, naranjas o manzanas. Si vas a almacenarlas durante periodos prolongados procura que las semillas estén secas (sin restos de pulpa, después de lavarlas), y en un lugar alejado de la luz. Tal vez prefieras regalar las semillas que no planees utilizar en un año para que alguien más las cultive.
  3. Para secar las semillas después de lavarlas puedes colocarlas en el interior de un recipiente de vidrio, pero procura no utilizar toallas de papel, pues las semillas más pequeñas pueden dañarse si se pegan a él. Luego simplemente déjalas al sol durante unos días, sólo lo suficiente para que todos los restos de pulpa se desprendan, pero no tanto como para que germinen.
  4. Etiquetar claramente tus semillas te permitirá saber a qué especie y variedad pertenecen, especialmente si no estás familiarizado aún con todas las semillas que quieres plantar. También coloca la fecha en que guardaste las semillas en la misma etiqueta para llevar un buen control sobre cuándo piensas ponerlas en tierra.
  5. Las semillas de algunas verduras como la lechuga pueden almacenarse en bolsas de papel y no necesitan secarse, a diferencia de las de muchas frutas. Cuando una flor o un vegetal comienza a secarse, es buen momento de extraer sus semillas (lo que además crea una interesante metáfora de la continuidad de la vida.)
  6. Cuida que el lugar donde almacenas tus semillas no tenga demasiada humedad y esté fresco. También es importante que el lugar esté seco y alejado de fuentes de humedad, como goteras u otras filtraciones de agua. No quieres que tu bodega se convierta en una selva.
  7. Algunas semillas (como las de haba o soya) pueden almacenarse en el refrigerador o incluso congelarse para ser usadas mucho tiempo después. Algunos libros pueden ayudarte a saber qué variedades pueden ser utilizadas después de congelarse, pero como siempre, lo mejor es probar y cerciorarse por sí mismo.

Fuente: Ecoosfera